Desde que ha comenzado a masificarse, hace unos 10 a 15 años, la tecnología móvil ha tenido un gran impacto en todo tipo de actividades financieras y culturales. Los sistemas de mobile banking y de pagos móviles han simplificado en gran medida nuestras vidas, y nos han permitido disponer de los servicios bancarios a cualquier hora y en cualquier lugar; la disponibilidad de las noticias y de todo tipo de contenidos en línea han cambiado por completo la forma en la que nos informamos, y nos entretenemos; y un creciente número de aplicaciones y dispositivos vinculados con la salud están ayudándonos a controlar nuestros hábitos y a vivir mejor. Sin embargo, existe otra área donde, aunque se han estado invirtiendo recursos y mucho talento, el móvil todavía no ha logrado desplegar ni una fracción de su potencial: el mercado educativo.

Es innegable que desde la proliferación de Internet mucho ha cambiado. El acceso permanente a prácticamente todo el conocimiento humano, las 24 horas del día, en la palma de nuestras manos, sin lugar a dudas ha sido revolucionario. Sin embargo, han pasado 20 años desde que la red comenzó a popularizarse y, en todo este tiempo, los sistemas educativos prácticamente no han mutado. Y si bien la tecnología por si misma no alcanza para producir verdaderas mejoras, el potencial del móvil para distribuir contenido lo vuelve una pieza invaluable capaz de generar una verdadera revolución.

A continuación nos enfocaremos en tres áreas en las que los teléfonos celulares tienen el potencial de complementar y mejorar las herramientas educativas existentes, y ayudar a la región a afrontar el enorme desafío de mejorar los niveles de aprendizaje y capacitar a una fuerza de trabajo que pueda afrontar los desafíos que presenta este nuevo siglo.

Llevar la educación a sectores sin acceso y mejorar la capacitación docente

La primera gran oportunidad que presenta el móvil tiene que ver con la posibilidad que esta tecnología ofrece de expandir el sistema educativo y llegar a sectores que, hasta el momento, tienen poco o nulo acceso al conocimiento. Se trata de comunidades aisladas, rurales, o que viven en la exclusión. De acuerdo con la CEPAL, en America Latina más de un quinto de la población vive en zonas rurales. Esto significa que más de 125 millones de personas no tienen acceso, o tienen acceso restringido, a los sistemas educativos tradicionales, lo que se traduce en una alta tasa de analfabetismo, o de sub-alfabetismo. Y esta problemática no resulta ajena a las zonas urbanas, que concentran al 80% restante de la población, y donde en muchos países las políticas educativas no han podido revertir tendencias preocupantes como la deserción escolar, o un nivel pobre en areas como la lectoescritura y las matemáticas entre aquellos alumnos que terminan el ciclo. Estos problemas, en conjunto con una inadecuada capacitación docente son, de acuerdo con un informe realizado por la UNESCO en 2012, los principales problemas que enfrenta la región. Pero la tecnología móvil presenta una oportunidad para enfrentar los dos problemas.

Desde comienzos de la década, distintos organismos y compañías privadas han comenzado a experimentar con programas que aprovechan la tecnología móvil para enriquecer la experiencia en el aula, y para apuntalar a los alumnos en las áreas que resultan más problemáticas. Y, aunque en un principio se ha tratado de experiencias y pruebas reducidas, los resultados son alentadores.

Dos de estos programas, Puentes educativos, en Chile, y Raíces de Aprendizaje Móvil en Colombia, apuntan, primordialmente, a la capacitación docente. Aquellos maestros y profesores que participan del programa, reciben un teléfono inteligente donde, a través de una aplicación, tienen acceso a una gran biblioteca de contenidos que los ayudan a planificar sus clases de matemática, lengua e inglés, y un proyector que pueden utilizar para utilizar este contenido durante las clases. Esto resulta especialmente útil para escuelas en zonas rurales, donde el acceso a la información es más limitado. En una prueba piloto con 600 docentes de 160 escuelas públicas realizado en Chile, se demostró que la motivación tanto entre los docentes y estudiantes que utilizan este sistema es mayor que entre aquellos que no.

En Argentina, el programa EMIA-SMILE (Entorno Móvil Interactivo de Aprendizaje) fue una prueba piloto que llevó el uso de teléfonos celulares directamente al aula. Allí, los estudiantes recibían un teléfono donde, a través de una aplicación, recibían preguntas y ejercicios, que debían responder en grupo, mientras un profesor los monitoreaba desde una computadora.

Estos tres programas, destacados por la UNESCO, son algunos ejemplos de lo que se puede lograr gracias al móvil, una tecnología que resulta más adecuada que las computadoras tradicionales por su alta penetración en el mercado (ya en 2012 en América Latina el 80% de los niños en edad escolar secundaria ya contaba con un teléfono celular), y por el mayor despliegue de sus redes que el de la banda ancha tradicional. Al mismo tiempo, el menor costo de estos dispositivos, permite una más rápida y eficiente aplicación de estos y otros programas. Algo que también comienza a ocurrir en el África Subsahariana, donde, como hemos reportado hace algunos meses, el teléfono móvil se ha constituido en una herramienta invaluable para llevar educación y cultura a una población mayormente rural y sin acceso a otras fuentes de conocimiento.

El potencial de esta tecnología es tan grande, que sin llegar tan lejos como a revolucionar y cambiar totalmente el sistema, es capaz de mejorar lo que ya existe. En la provincia de Mendoza, por ejemplo, el Ministerio de Educación de la provincia le entregó teléfonos inteligentes con planes de datos ilimitados a los supervisores, y mejoró de esta manera el proceso de creación de reportes y seguimientos de las actividades docentes tanto en escuelas urbanas como rurales, y redujo así la fragmentación de los contenidos y la implementación de sus programas.

Sin embargo, todavía queda un largo trecho por recorrer, y programas como el de One Laptop per Child, que han implicado una enorme inversión por parte de Estados como el argentino, el uruguayo, el colombiano, el peruano, el brasileño y el venezolano, no han demostrado todavía grandes resultados. Sin embargo, de acuerdo con el informe Turning On Mobile Learning in Latin America, realizado por la UNESCO en la región, esto se debe a que estos programas se han enfocado en la tecnología como medio de cambio, y no en el contenido que, en definitiva, es lo más importante. Las iniciativas móviles, en cambio, apuntan al contenido de calidad, y a su distribución entre alumnos y docentes, para mejorar la calidad educativa.

 

Complementar las actividades académicas en escuelas y universidades

Otra de las grandes oportunidades presentadas por el móvil no tiene que ver con resolver los problemas estructurales de la educación, sino que con complementar el proceso educativo en escuelas y universidades, a través de cursos complementarios, o aplicaciones didácticas, como Duolingo, que ayudan a incorporar nuevos conocimientos de manera autónoma.

Durante los últimos cinco años se ha comenzado a desarrollar un mercado que en un principio generó un gran entusiasmo y, luego, un cierto escepticismo. Se trata de los MOOCs (Massive Open Online Courses). Popularizados por sitios como Udacity, Coursera, General Assembly, Khan Accademy y, a nivel regional, la ecuatoriana Help You, o la argentina Acamica, este tipo de cursos permiten incorporar conocimientos en áreas tan diversas como tecnología, matemática, historia del arte, biología, o en prácticamente cualquier campo. Es por eso que algunas de las más importantes universidades, tales como Stanford y Yale, han implementado sus propios programas, con el objetivo de llevar el conocimiento a millones de personas que normalmente no podrían acceder a sus carreras y cursos tradicionales, ya sea por cuestiones económicas, por la distancia, o por falta de tiempo.

Si bien resultan muy prometedores en términos de llevar la educación a cualquiera que tenga una computadora o un teléfono inteligente en cualquier parte del mundo, este tipo de cursos no están exentos de desafíos. Uno de los más notables tiene que ver con altísima tasa de deserción que presentan en la mayoría de los casos. Un estudio de la Universidad de Pensilvania comprobó que apenas el 4% de quienes arrancan un MOOC logran terminarlo, con el mayor grado de abandono entre la primera y la segunda clase. Algo similar reportó Sebastian Thurn, uno de los padres del concepto, y fundador de Udacity. Esto, sin embargo, no significa que esta tecnología no tenga un enorme potencial, y acaso las bajas barreras de entrada asociadas a comenzar un curso provocan que una gran cantidad de gente comience un curso y lo abandone rápidamente. De cualquier forma, resolver este problema resulta un desafío para estas compañías, y para las instituciones educativas que están adoptando este sistema.

Los MOOCs, si logran desarrollarse correctamente, no solamente servirán para complementar la educación tradicional, sino que tienen el potencial de ser el principal medio para educar al 70% de la población mundial que no tiene acceso a una educación universitaria o terciaria y que puede, en el futuro, encontrar en ellos las herramientas para profesionalizarse o especializarse en algún campo. Por el momento, sin embargo, su principal público son personas que ya poseen acceso a una educación formal, por lo que gran parte del esfuerzo debe estar puesto, también, en llevarlas a todo el mercado, y en ese sentido la iniciativa gubernamental puede resultar vital.

 

Facilitar la capacitación permanente dentro de las organizaciones

Finalmente, el tercer gran campo en el que la tecnología móvil tiene el potencial de revolucionar el mercado de la educación es en los procesos de capacitación de personal que ya ocurren dentro de las empresas. Allí, las nuevas tecnologías permiten que los empleados puedan aprender los nuevos procesos, e incorporar nuevos conocimientos, a su propio ritmo y en sus propios términos, desde el lugar donde se encuentren.

En este sentido el startup argentino Wisboo está intentando crear un nuevo mercado, al haber creado una plataforma que ayuda a las organizaciones a crear sus propios cursos y sistemas de capacitación en línea o en el móvil.

 

MOMO Buenos Aires y la educación móvil

Es por todo su potencial, tanto desde el punto de vista social como comercial, que MOMO Buenos Aires organizará su primera jornada de 2015 en torno a este tema. Allí, Gabriela Ruggeri, co-fundadora de Eastpoint Ventures (organizadores de Edu4.me) dará una charla como main speaker, acompañada por otros emprendedores y profesionales del sector, quienes plantearán un debate acerca del futuro de esta tecnología.

 

Foto: Alex Fuentes

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