Fue una adquisición en agosto de 2011 la que salvó a Motorola Mobility de la quiebra. Google, el gigante de las búsquedas, decidió que era hora de diversificarse y de prestarle mayor atención al hardware (y de paso hacerse de algunas patentes que la salvarían de una oleada de demandas), y vio en el fabricante estadounidense – que en aquel momento se encontraba en una profunda crisis – una oportunidad. Así, el entonces flamante CEO Larry Page, anunció la compra de la compañía por $12.500 millones de dólares. Esto produjo profundos cambios en Motorola. Por un lado la empresa, que venía perdiendo market share de manera sostenida frente a otros fabricantes, logró recuperar el respeto de los consumidores. Por otro, recibió los fondos y el apoyo técnico necesario para comenzar a desarrollar productos más innovadores y capaces de ponerla a la altura de las circunstancias. Así nació una nueva línea de productos, encabezada por los Moto X, G, y E, que hoy ya atraviesa su tercera generación, y que logró posicionar a la compañía como una de las más innovadoras y potentes en el terreno de la gama media. A pesar de este renacer, Google – presionada por Samsung y otros fabricantes que no vieron con buenos ojos que el desarrollador de Android se metiera en el negocio del hardware – decidió prescindir de Motorola relativamente rápido, y vendió la división de móviles de la compañía a Lenovo en menos de $3.000 millones de dólares. El buscador solamente retuvo las patentes y la división de decodificadores de cable, la cual vendió poco tiempo después en una cifra similar.

Ya en manos de Lenovo, una de las principales fabricantes chinas de computadoras (luego de haber adquirido la división de computadoras de escritorio de IBM en 2005 en $2.300 millones de dólares) Motorola siguió desarrollando la línea de productos inaugurada bajo el paraguas de Google, y mantuvo su apuesta por priorizar la experiencia de usuario por encima de las especificaciones. Así, el Moto X, el teléfono tope de línea de la empresa, logró mantener su precio alrededor de los $400 dólares, siendo el flagship más barato, y uno de los más populares en algunos mercados – aunque nunca alcanzando a marcas como Samsung o Apple. Al mismo tiempo, la empresa siguió apostando por la gama media, el segmento en el que más se ha destacado, gracias a equipos como el Moto G y el Moto E.

Sin embargo, la línea Moto no es una única desarrollada por Lenovo. La firma también fabrica cinco líneas de producto: la A, de gama media y baja, orientada al público joven en mercados emergentes; la P, desarrollada para el público corporativo, un segmento en el que la compañía es fuerte en el mercado de las laptops gracias a su línea de computadoras ThinkPad; la S, conformada por equipos potentes con foco en el entretenimiento; y la K y la Vibe, dos líneas premium (para mercados en vías de desarrollo) orientadas al entretenimiento y destacadas por la potencia de sus equipos. No todas estas líneas compiten en los mismos mercados, por lo que si bien se trata de una cartera amplia de productos, la disponibilidad de los mismos varía según la región.

De todas formas, la intención de Lenovo es ordenar su línea, y unificar su marca. De esta manera, en algún momento de este año, la firma china discontinuará el uso de la marca Motorola de todos sus productos, reemplazándola por Lenovo. Esto no significa que la división interna, que hoy es Motorola, desaparecerá. Por el contrario, la compañía apostará más fuerte por el sector, y hasta mantendrá el nombre de la línea Moto en todos sus dispositivos, los cuáles incluso seguirán llevando la icónica M de la marca en la parte posterior. Sin embargo, también incluirán la nueva marca, y pasarán a ser llamados los Lenovo Moto X, G y E. Al mismo tiempo, es posible que esta línea incorpore nuevos dispositivos de alta gama. Por el contrario, los equipos de gama baja pasarán a ser unificados bajo la línea Vibe, la cual estará integrada en su totalidad por teléfonos inteligentes cuyo precio será menor a $100 dólares, con la cual Lenovo planea seguir desembarcando en mercados menos desarrollados. Así, la empresa busca empezar a asociar su marca con los teléfonos Android, algo que hasta ahora no sucedía.

La pérdida de la marca Motorola puede ser un golpe para los nostálgicos, y para los nuevos fans de sus productos. Y es que, luego de perder a Nokia en manos de Microsoft, la desaparición de los creadores del DynaTac, el StarTac y otros equipos legendarios, constituye un golpe a la memoria. Sin embargo, la realidad es que incluso los teléfonos producidos previos a la adquisición ya no llevaban el nombre de la marca en sus envases, puesto que ésta fue removida de los mismos en 2013. Al mismo tiempo, a pesar de su valor histórico, la marca había perdido prestigio, y ya no formaba parte del top of mind, es decir, de los primeros lugares en la mente de los consumidores cuándo estos pensaban en teléfonos móviles. Es por eso que este cambio tiene sentido, y le permitirá a la marca china instalarse y volverse conocida entre los usuarios.

La vuelta de Nokia

Pero así como algunos se van, otros vuelven. Luego de venderle su división de telefonía móvil a Microsoft en 2013, la finlandesa Nokia estaría pensando en volver a fabricar equipos y venderlos a partir de este año, cuando la cláusula que le impide competir en el negocio incluida en el acuerdo de venta con el gigante del software venza. En realidad la empresa dio sus primeros pasos en este sentido en 2015 al lanzar la N1, una tableta operada por Android en el mercado chino.

Nokia N1. Fuente: Nokia

Nokia N1. Fuente: Nokia

Ahora, sin embargo, la empresa se encuentra contratando gente en su laboratorio de desarrollo de producto en California. Las especulaciones son que el objetivo primordial de la compañía es desarrollar un nuevo equipo para volver al mercado a competir con los grandes. Esta vez sin experimentos extraños, y utilizando Android, un sistema operativo que le garantiza mayor aceptación por parte de los usuarios que su apuesta anterior por Windows Phone, y anteriormente por Symbian y Meego.

El problema es que luego de pasar años fuera del juego, Nokia ya no tiene la fama ni el prestigio que alguna vez supo tener, cuando alcanzó su pico histórico de market share en el segundo trimestre de 2007, con el 50,8% del mercado de smartphones. De todas formas, la nostalgia es poderosa, y seguramente llevará a que el nuevo dispositivo producido por la compañía obtenga gran difusión, y se popularice entre los early adopters y los fanáticos de la tecnología.

Para evitar inconvenientes, sin embargo, Nokia no dará semejante paso por si sola. En cambio, la empresa licenciará su marca y dejará en manos de otras compañías la fabricación y distribución de sus nuevos equipos. Por lo menos hasta asegurarse de que el nuevo negocio no termine en grandes pérdidas.

Mientras tanto Microsoft, la cual ya ha renombrado la división de dispositivos móviles adquirida a Nokia como Microsoft Mobile, no ha podido aumentar la cuota de mercado que los finlandeses tenían al momento de la venta. Sin embargo, lejos de rendirse, la compañía de Redmond está apostando por revivir su sistema operativo móvil con una serie de nuevos dispositivos (aunque hablaremos más de esto en otra oportunidad).

Con Motorola fuera de juego, y Nokia intentando un regreso, 2016 será un año interesante para ver la evolución del negocio de los dispositivos móviles.

 

Foto:Remy Overkempe (Flickr CC2.0 – La imagen fue modificada)

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