Desde hace ya varios años venimos hablando acerca de la inminencia del hogar inteligente, y mientras más empresas como Samsung y LG desarrollan nuevas líneas de electrodomésticos capaces de conectarse a Internet y ofrecer mayores funcionalidades, compañías como Qualcomm crean nuevos chips y procesadores destinados a equipar estos aparatos con cerebros capaces de ofrecer estas funciones, y todos los actores de la industria móvil se preocupan por establecer nuevas normas – sobre todo en las próximas redes 5G – que permitan alimentar las miles de millones de conexiones M2M (Machine to machine) sobre las que correrá la tan esperada Internet of Things (Internet de las cosas), la realidad es que a ésta todavía le está costando despegar.

De acuerdo con un estudio realizado por GSMA, apenas poco más del 40% de los hogares en los mercados más desarrollados tiene al menos un dispositivo conectado a Internet. De más está decir que hablamos de dispositivos hogareños, por lo que excluimos a computadoras portátiles y de escritorio, teléfonos móviles, tablets, e-readers y wereables como smartwatches y pulseras de fitness. Entre los dispositivos conectados sí se incluye a los Smart Tv, los cuáles constituyen el dispositivo más conectado a la red fuera de los mencionados anteriormente. Estos televisores inteligentes, están presentes en casi el 30% de los hogares. En realidad, el número es superior, pero sólo esa cantidad los conectan a la red y utilizan sus funcionalidades.

La preeminencia de los Smart Tvs en detrimento de otros electrodomésticos y dispositivos electrónicos conectados a la red tiene que ver con dos factores fundamentales. Por un lado, con la adopción masiva de esta tecnología por parte de los fabricantes de televisores, los cuáles ya fabrican más de este tipo de aparatos que de Tvs desconectadas. Al mismo tiempo, la diferencia de precio entre los modelos equipados con un sistema operativo y la capacidad de conectarse, y aquellos que no lo tienen, es marginal, por lo que los consumidores no encuentran grandes barreras para adoptarlos. Por otro lado, los servicios de streaming de video como Netflix, Amazon, Hulu (en los Estados Unidos), y otros, ofrecen un incentivo para utilizar estas funcionalidades, y conectar los televisores a la red.

Niveles de adopción de los dispositivos conectados en países desarrollados. Fuente: GSMA

Niveles de adopción de los dispositivos conectados en países desarrollados. Fuente: GSMA

El segundo dispositivo más conectado son las impresoras. Presentes en el 17% de los hogares de los países más desarrollados, las impresoras Wi-Fi son otro dispositivo que ha proliferado en los últimos años, y cuya diferencia de precio con sus contrapartes no-conectadas garantizan una rápida adopción. Al mismo tiempo, la incomodidad que supone contar con un espacio dedicado a este dispositivo, o mover la computadora cada vez que hace falta realizar una impresión, genera el incentivo suficiente para que muchos usuarios se vuelquen por los modelos con conexiones a Internet.

En tercer lugar, los dispositivos más conectados a Internet son las cámaras fotográficas, las cuáles – en sus versiones con conectividad a la red – se encuentran en el 8% de los hogares. El caso es nuevamente el mismo. Dada la facilidad que supone compartir las fotografías y videos por Internet, en contraste con utilizar un cable o tarjetas de memoria, y el hecho de que ésta es una funcionalidad cada vez más presente en las nuevas cámaras, es lógico que quienes adquieren nuevos dispositivos de este tipo se vuelquen por una con estas características, acelerando la adopción.

En cuarto lugar, presentes en poco más del 6% de los hogares, nos encontramos con las consolas de videojuegos, tales como la PlayStation y la XBox. En estos casos, la conectividad es una característica intrínseca de los nuevos modelos, los cuales permiten jugar en red con otras personas, descargar y comprar juegos, y hasta usar aplicaciones como las de los servicios de streaming de video, convirtiendo a cualquier televisor en un Smart Tv.

La cantidad de conexiones de electrodomésticos menos convencionales como lavarropas, heladeras, termostatos, sistemas de calefacción y aire acondicionado, y de iluminación, entre otros, todavía es muy limitada, y no supera los dos puntos porcentuales. Esto significa que toda la innovación que las empresas están haciendo en este campo, todavía queda limitada al marketing y a la instalación de sus marcas como fabricantes de la última tecnología, aunque todavía no está dando resultados desde el punto de vista comercial. A diferencia de los dispositivos más conectados, los electrodomésticos con esta capacidad todavía resultan mucho más caros, y el diferencial que ofrecen – aunque atractivo – no resuelve necesidades lo suficientemente profundas como para ofrecer incentivos que fomenten su adopción.

Un caso distinto es el de los automóviles. Si bien un 80% de los hogares en los mercados más desarrollados hoy cuenta con, al menos, un automóvil, el estudio de GSMA determinó que apenas el 6,8% de los mismos se encuentran conectados a la red. A diferencia de lo que ocurre con otros aparatos, los autos conectados sí ofrecen ventajas significativas. Además de mejores sistemas de navegación y alertas permanentes de tráfico, los sistemas de los automóviles permiten mejorar la seguridad y el confort de los pasajeros. ¿Por qué no es mayor esta cifra entonces? La respuesta está en el ciclo de vida del producto, el cual es más extenso que en casi cualquier otra categoría, estirando los tiempos de recambio más allá de los de los avances tecnológicos. Sin embargo, es concebible que durante los próximos años, los automóviles conectados se conviertan en algo más y más frecuente.

La baja del precio y la actualización tecnológica no son suficientes para garantizar que la Internet de las cosas se vuelva una realidad. Antes la industria debe resolver una serie de factores, como encontrar protocolos comunes que permitan que todos los aparatos dialoguen y se conecten entre sí, ofrecer conexiones baratas que permitan mantener a todos estos dispositivos online las 24 horas sin incurrir en costos extras para los usuarios, pero sobre todo desarrollar funcionalidades que verdaderamente agreguen valor y justifiquen la adopción de los dispositivos. Porque, así como lo demostraron los Smart Tvs durante sus primeros años de existencia, el hecho de que un aparato tenga la capacidad de conectarse a Internet, no quiere decir que los usuarios vayan a utilizar esa funcionalidad si ésta no ofrece una ventaja sustantiva con respecto a no hacerlo.

 

Foto: ETC – USC (Flickr. CC 2.0)

About ThinkMóvil

ThinkMóvil es un programa de aceleración con foco en Startups móviles en el mercado latinoamericano. Además de ayudar a crear compañías sustentables trabajamos con nuestros partners en la creación de un ecosistema móvil a nivel regional.