Argentina fue muchas veces precursora en la adopción de tecnologías móviles a lo largo de la historia. Sin embargo, cuando se trata del 4G, el país fue uno de los últimos en licitar las bandas y en comenzar a planificar la implementación de una red de última generación que, una vez instalada, permitirá a los usuarios contar con conexiones de datos hasta 20 veces más rápidas que las disponibles hasta el momento. Al mismo tiempo, estas conexiones, aliviarán a los servicios 3G brindados por las operadoras, los cuales se encuentran altamente saturados, producto de falta de inversión y la limitación del espectro, con lo que mejorará notablemente el servicio para todo tipo de usuarios.

De acuerdo con GSMA, hacia agosto de 2014, el 4G ya se encontraba disponible en unos 18 países en América Latina, donde ya había sido implementado, o estaba en proceso de implementación, en unas 44 redes en total. En Argentina, por otra parte, el único de los grandes mercados donde todavía no estaba disponible, el Gobierno licitó las bandas durante los primeros días de octubre, abriendo las puertas a que comenzaran las inversiones de las operadoras para el despliegue de la red, el cual tomará – en su primera etapa – entre 18 y 24 meses.

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Un problema regulatorio

El despliegue de las nuevas redes es un problema tanto tecnológico como regulatorio. Esto tiene que ver con que el espectro radioeléctrico es un recurso natural limitado,sobre el cual operan una gran cantidad de servicios, incluyendo la radio, la televisión analógica, la televisión digital terrestre (o TDT), las bandas de radio civiles, militares, el control de tráfico aéreo y, por supuesto, la telefonía celular, entre otros. Dada la importancia que representan todos estos servicios, cada uno de ellos tiene asignada una porción del espectro, y es el Estado, el cual determina no solamente que frecuencias se utilizarán para cada fin, sino que qué entes, personas, o empresas pueden utilizar cada una de ellas.

En Argentina, la última licitación del espectro para telefonía celular había ocurrido en 1999, con lo cual, en un mercado que se multiplicó más de diez veces, las operadoras no accedieron, en ningún momento a la posibilidad de ampliar su espectro. Al mismo tiempo, parte del espectro se encontraba latente y en desuso luego de que Movistar “devolviera” parte del suyo en 2009 luego de finalizar la fusión de las redes de Unifón y Movicom, sobre las cuales se edificó la operadora, y el gobierno las asignará a la compañía estatal Arsat, para la constitución de Libre.ar, una operadora estatal que nunca se concretó.

En este marco, las compañías telefónicas se veían presionadas por la creciente demanda, y la mayor presión sobre sus redes las cuales tienen problemas para hacer frente al requerimiento creciente de ancho de banda, no solamente por parte de nuevas líneas, las cuales ya suman más de 77 millones en el país, con 28 millones de usuarios únicos, sino que por el crecimiento de los servicios de valor agregado (y especialmente los dependientes de una conexión de datos), los cuales para algunas compañías como Personal, ya significan su mayor fuente de ingresos, o en el caso de Movistar y Claro, están cerca de serlo. Como agravante del problema, el temor de muchos usuarios a los problemas de salud relacionados con la instalación de antenas en zonas urbanas, complica cada vez más la expansión de las redes, generando zonas oscuras, donde el servicio falla, y otros problemas en la comunicación los cuales no se limitan solo a la conectividad de datos, sino que también a los servicios tradicionales de voz y texto.

Fue en medio de estos problemas de infraestructura y regulación que la asignación de las bandas 3G vacantes y las nuevas bandas para el despliegue de las redes 4G se demoró por varios años. Esto se debió a varios factores. Entre ellos se cuentan la indecisión del gobierno, el cual no terminaba de tomar una decisión con respecto a las frecuencias a asignar; a la exigencia que éste ejerce a los OEMs (fabricantes de teléfonos móviles) de ensamblar sus unidades en la Provincia de Tierra del Fuego para su comercialización en el país, lo cual supone una inversión extra por parte de estas empresas que no pueden, simplemente, importar nuevos dispositivos; y a la posibilidad de que la banda de los 700 MHz – fundamental por su robustez para establecer comunicaciones 4G LTE en interiores y espacios cerrados – interfiriera con la TDA (la televisión digital terrestre argentina), la red de televisión digital con mayor alcance en América Latina.

A fines de 2014, sin embargo, luego de que 96 países – incluidos los 18 latinoamericanos que antes mencionábamos ­– ya hubiesen implementado esta tecnología, el gobierno argentino abrió la licitación de las bandas para la implementación de redes 4G en el territorio nacional.

Las asignación de frecuencias

La licitación, realizada a principios de octubre, se llevó a cabo en forma de subasta, y le permitió al gobierno recaudar unos 2200 millones de dólares, cifra que pagaron las operadoras por la asignación de distintos lotes que les permitirán ampliar su capacidad en las redes 3G y desarrollar las redes 4G LTE.

El alto precio que las operadoras debieron pagar resultó en una complicación financiera para varias de ellas ya que, en un clima de dificultades económicas y un “cepo cambiario” que impide el libre cambio de moneda, una de las exigencias era que el pliego de la licitación se pagara en dólares obtenidos en el exterior del país. No está claro de qué manera las compañías lograron sortear este inconveniente, pero tanto Personal, perteneciente a Telecom Italia, como Claro, de América Móvil, recibieron 50 MHz cada una, y Movistar de Telefónica, recibió 40 MHz, repartidos en todos los casos en las bandas de 700 y 1700 MHz para el despliegue de sus redes 4G LTE. Personal, a su vez, recibió un lote en el espectro 3G que le permitirá ampliar su capacidad en las conexiones que posee con esa tecnología.

Captura de pantalla del sitio de Personal anunciando el lanzamiento del su red 4G LTE.

Captura de pantalla del sitio de Personal anunciando el lanzamiento del su red 4G LTE.

Al mismo tiempo, Arlink, una nueva compañía formada por el grupo nacional Manzano-Vila, propietario de la compañía de cable Supercanal, se convirtió en el nuevo ingresante en el mercado, al recibir un lote del espectro para desplegar su red.

Nextel, la cuarta compañía en argentina con un 3% del mercado, no se presentó a la licitación, con lo cual no queda claro si mantendrá sus operaciones locales las cuales, a pesar de su tamaño resultan rentables, buscará un comprador, o cerrará sus puertas.

El despliegue de la red

La asignación de las bandas para desplegar las redes 3G en Argentina resulta una noticia alentadora, no solamente para las operadoras y los usuarios locales, quienes reclaman de manera urgente una mejora en el servicio, sino que también para el ecosistema emprendedor local, y para las miles de empresas y startups tanto locales como internacionales que se apoyan en los servicios de valor agregado para ofrecer todo tipo de productos y servicios.

Por desgracia, y a pesar del panorama positivo, todavía habrá que esperar varios meses para poder comenzar a utilizar esta tecnología. Con grandes inversiones que demandarán varios miles de millones de dólares, las operadoras locales tienen un tiempo de 18 meses para llevar sus nuevas redes a la ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana, las capitales provinciales, y las ciudades de Mar del Plata, Bahía Blanca y Rosario, y un total de 60 meses para alcanzar la totalidad de las localidades de más de 500 habitantes.

Roadmap 4G en Argentina. Fuente: Presidencia de la Nación.

Roadmap 4G en Argentina. Fuente: Presidencia de la Nación.

Entre tanto, las operadoras comenzarán a trabajar en proveer a los usuarios de nuevos dispositivos compatibles con estas tecnologías ya que, salvo contados casos, la gran mayoría de los equipos habilitados en el mercado local son apenas compatibles con tecnologías 3G y las llamadas 3.5G tales como los estándares HSDPA y UMTS.

La industria móvil en Argentina tiene un enorme desafío por delante. Sin embargo, las condiciones están dadas para que el país de el salto adelante que le faltaba y se ubique a la par, en el campo tecnológico, de los mercados más desarrollados de la región.

 

Foto: Xava Du

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