La presentación del iPhone 7, llevada a cabo la semana pasada, terminó de materializar un temor que muchos tenían: la desaparición del conector de auriculares de 3,5mm. Este puerto analógico, utilizado desde 1960, y desde 1870 años en su formato de 6,35mm, fue – hasta ahora – un estándar totalmente indiscutible, presente en todos los smartphones, tabletas, y dispositivos de audio jamás comercializados. Aduciendo coraje, una visión sobre como debería ser el futuro del audio digital, y la falta de espacio, Phil Schiller, Vicepresidente de Marketing Global de Apple, anunció que en el iPhone 7, los auriculares comenzarán a conectarse a través del puerto Lightning, o a través de canales inalámbricos, y no ya a través del centenario conector.

Esto, sin dudas, posee algunas ventajas. Por un lado, la calidad de sonido que reproducirán los auriculares conectados al iPhone será indiscutiblemente mejor. Para demostrar el potencial de esta tecnología, el ejecutivo puso como ejemplo a los auriculares JBL Reflect Aware, los cuales cuentan con un sistema activo de cancelación de ruidos, que puede ser manipulado desde la pantalla del teléfono, indicando cuanto sonido exterior el usuario desea escuchar, todo sin baterías ni cargas.

Sin embargo, aunque sea una conexión analógica y, para algunos, anticuada, el conector convencional de auriculares posee algunas ventajas. Por un lado se trata de una tecnología estándar, disponible en todo tipo de dispositivos, y utilizada por todos los fabricantes de auriculares y parlantes, en casi la totalidad de sus modelos. Esto le ofrece una gran flexibilidad al consumidor, que puede optar por cualquier producto de audio sin la necesidad de estar preocupándose por la compatibilidad del conector. Por otro lado, tener los auriculares en un puerto separado permite que los usuarios escuchen música, la radio, un archivo de audio, o un video utilizando auriculares mientras están cargando el teléfono, mientras lo conectan a una computadora, o mientras están utilizando el puerto lightning (o USB, en el caso de un teléfono Android que, como el nuevo Moto Z de Lenovo, tampoco posea este puerto). Si bien Apple optó por incluir un adaptador que permite conectar cualquier auricular al, ahora, único puerto del iPhone, esto igualmente impedirá utilizar esta ranura para ninguna otra función, sin recurrir a un accesorio extra, que puede resultar muy inconveniente. Al mismo tiempo, Apple presentó una serie de auriculares inalámbricos, llamados AirPods, capaces de conectarse con el iPhone simplemente tocando un botón.

Es por estos motivos que distintos analistas de la industria, como Nilay Patel de The Verge, y Pat Pachal de Mashable, se han mostrado muy enojados con Apple, denunciado un intento deliberado por parte de la compañía de aumentar sus ingresos obligando a los fabricantes de accesorios a utilizar tecnología propietaria y, por ese motivo, a pagar una licencia por cada par de auriculares vendidos, lo que, para muchos de ellos, constituye una falta de consideración por el usuario sin precedentes. Excepto que, en el caso de Apple, tiene varios precedentes. Y es que la empresa fundada por Steve Jobs ya hizo este tipo de cosas varias veces, forzando a sus usuarios a adaptarse a nuevos estándares, y a adquirir todo tipo de adaptadores. La primera vez que esto sucedió fue en 1998, cuando Apple presentó la primera iMac G3. Esta computadora revolucionaria fue la primera en prescindir de los diskettes de 3 y media pulgadas (o floppy disks), y también del puerto ADB, un conector propietario que la empresa había usado por más de 12 años para conectar periféricos como teclados y mouse(s) a sus dispositivos. Esto obligó a los consumidores a optar por nuevos accesorios equipados con puertos USB y Firewire. Este último estándar, que no gozó de un gran éxito, fue nuevamente eliminado el 2009, en favor del Thunderbolt. En el mundo móvil la empresa de Cupertino se portó de modo similar en más de una ocasión. La más resonante fue cuando, en 2012, reemplazó el puerto de 30 pines que había lanzado con su primer iPod – y que estuvo presente en las primeras cinco generaciones del iPhone, en las primeras cuatro del iPod Touch, y en los iPads 1, 2 y 3 – por el más compacto puerto Lightning. Y si bien este último tiene una gran cantidad de ventajas por encima de su predecesor, el cambio repentino obligó a los consumidores a deshacerse de miles de accesorios ya equipados con el conector anterior, o a comprar adaptadores que, en algunos casos, eran más engorrosos que soluciones viables.

Apple suele adelantarse a la tendencia al prescindir de tecnologías que ya se encuentran desactualizadas. Como ya mencionamos lo hizo con los diskettes, y luego con los DVDs. En el más reciente modelo de MacBook, la empresa eliminó todos los puertos, a excepción de un solo USB-C, y los rumores indican que las nuevas MacBook Pro no poseerán puertos Thunderbolt, HDMI, lectores de tarjetas SD, y ni siquiera un cargador MagSafe. En cambio, las mismas poseerían cuatro puertos USB-C y, curiosamente, un conector de auriculares de 3,5mm, por lo menos según fotos supuestamente filtradas y publicadas por el sitio Cult of Mac.

A diferencia de lo que ocurrió con otras tecnologías, todavía no podemos estar seguros si otros fabricantes, como Samsung, LG, Huawei, HTC, y Sony, seguirán los pasos de Apple y eliminarán el conector de auriculares. Aunque a esta altura pueda parecer inevitable, la realidad es que varias de estas compañías han demostrado, con las últimas generaciones de sus smartphones más relevantes, que algunas características que parecían cosas del pasado, pueden ser muy populares entre los usuarios cuando vuelven a ser incluidas. Así, por ejemplo, las baterías intercambiables se convirtieron en un poderoso argumento de ventas para el LG G5, y la inclusión de lectores de tarjeta microSD – las cuáles habían desaparecido en versiones anteriores – en una adición muy celebrada por los usuarios de los nuevos Samsung Galaxy S7. Esto demuestra, también, que la remoción de una característica en una generación de un producto, no significa que esta no pueda volver si los fabricantes notan que los consumidores realmente la desean.

Es probable que la pérdida de este conector resulte irrelevante para los usuarios de Apple, aunque también puede significar un motivo para que algunos usuarios que pensaban cambiar de plataforma opten por no hacerlo y, en cambio, escojan quedarse en el mundo Android. Solo resta esperar para ver que sucede y, de qué manera, los nuevos smartphones siguen evolucionando.

 

Foto: Apple

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