Hace pocos días se conoció una noticia que podría tener un impacto mayúsculo en el mundo móvil en Argentina. Clarín, una de las principales empresas de telecomunicaciones en el país adquirió por $159 millones de dólares el 49% de las acciones de Nextel, la cuarta operadora a nivel nacional, con opción a compra del 51% restante por otros $13 millones adicionales durante los próximos dos años. La empresa seguramente ejercitará esta opción una vez que la autoridad reguladora apruebe la compra. De esta manera, la empresa se constituirá, en los hechos, en una de las cuatro compañías capaces de ofrecer servicios de cuádruple play en el país.

Si bien hoy se encuentra limitado por la Ley de Medios, la cual impide que las operadoras ofrezcan servicios de televisión por cable, el cuádruple play – es decir, la oferta de servicios de televisión por cable, Internet por banda ancha, telefonía fija residencial, y telefonía móvil en una misma factura – ya es técnicamente viable para compañías como Telecom Argentina y Telefónica, las cuáles cuentan con tendidos de fibra y otros tipos de cableado a lo largo y a lo ancho de gran parte del territorio nacional, las cuales utilizan para proveer servicios de telefonía fija e Internet de banda ancha a través de tecnología ADSL, además de empresas propias de telefonía celular. Clarín, que hoy opera una de las mayores redes de fibra óptica en el país a través de Cablevisión, de esta manera suma una robusta red de antenas en los principales centros urbanos del país, así como acceso a bandas propias – aunque no cuenta con bandas 3G –, y la posibilidad de participar de la licitación de una serie de bandas 3G y 4G que habían sido asignadas a Arlink, una nueva operadora perteneciente al grupo mendocino Vila-Manzano que finalmente no pudo reunir el capital de $500 millones de dólares que debía pagarle al Estado por su utilización.

La venta de Nextel Argentina

La venta de Nextel Argentina ocurre a raíz de los problemas financieros que atraviesa su casa matriz en los Estados Unidos, y que la ha llevado a desprenderse de sus filiales latinoamericanas, incluyendo Nextel Chile, Nextel Perú y Nextel México. Nuestro país, sin embargo, estaba resultando difícil, puesto que tras varios de negociaciones, en los que distintos potenciales compradores – varios de ellos empresarios de medios locales, y afines a la administración justicialista – se vieron interesados pero finalmente no llegaron a concretar la compra.

Sin embargo, lejos de haber adquirido una compañía en problemas, Clarín se hizo de una de las pocas filiales rentables de la operadora. Y es que, aunque controla apenas el 3% del mercado, Nextel Argentina ostenta una cartera de dos millones de clientes, y una rentabilidad positiva que la ubica entre las cien empresas que más facturan en el país, y que le permiten encarar la renovación tecnológica que le permita reemplazar las ya envejecidas redes iDEN, por otras más modernas. Aunque esto significaría decirle adios al ya mítico “prip”que identificó hasta ahora a la marca.

Todavía no está claro si la exCNC, ahora renombrada AFTIC (Autoridad Federal de las Tecnologías y la Información), ente regulador que debe aprobar la operación, dará el visto bueno. Los problemas son varios. Por un lado Clarin realizó la compra a través de Cablevisión, una de las empresas controladas por el grupo, y no directamente. De esta manera, la empresa – que como ya hemos mencionado controla un vasto tendido de fibra óptica – sumará a su red las antenas de Nextel. Esto podría suponer un conflicto y una violación a la Ley Argentina Digital, puesto que parte del capital accionario de la proveedora de televisión por cable pertenece al fondo mexicano Fintech, el cual es el principal accionista de Telecom Argentina y, por ende, de la red de antenas de Personal, una de las tres grandes operadoras del país. De esta manera, es posible que, además de encontrarse con una negativa de este organismo, la compra se vea limitada por acciones de la Comisión de defensa de la competencia.

Habrá que ver, sin embrago, de qué manera maneja Clarin la situación con sus socios, quienes son los principales causantes del conflicto de intereses, y cuyo voto negativo en el directorio ignoró por completo al momento de decidir la compra. Al mismo tiempo, en un escenario político cambiante, en el que el nuevo Presidente no se encuentre en conflicto con la empresa, es posible que le resulte más sencillo conseguir las autorizaciones necesarias. Es importante recordar que esta no sería la primera transición presidencial en la que el Grupo se vale de una situación política cambiante para aprobar una operación que puede no parecer sencilla. En 2007, antes de la asunción de la actual Presidenta, Clarín consiguió la autorización para fusionar Multicanal, la compañía de cable que había operado históricamente, con su rival Cablevisión, una fusión que le permitió controlar el 47% del mercado del cable a nivel nacional.

¿Qué implicancias tiene esta compra para los consumidores?

Si nos olvidamos por un momento de la política y las autoridades regulatorias, podemos preguntarnos qué impacto puede tener esta compra en la vida de los consumidores.

Como hemos visto, la compra de Nextel pone a Clarín, a través de Cablevisión, en la posición de ofrecer servicios de cuádruple play: televisión, cable, y telefonía IP a través de su red de fibra óptica, y telefonía celular a través de la red móvil recién adquirida. El único límite por el que hoy la empresa no puede hacer esto es regulatorio. De hecho, otras compañías como Telecom Argentina, Telefónica, y América Móvil, a través de su filial local Claro – la cual recientemente ha comenzado a instalar redes de fibra óptica en algunas localidades –, también cuentan con esta posibilidad técnica. Hoy, sin embargo, se limitan a ofrecer algunos de estos servicios de manera disgregada, utilizando marcas diferentes, y en muchos casos circunscribiéndose a una determinada área geográfica. Si bien no podemos decir que, hasta el momento, esto no les ha resultado rentable, esta política ha logrado perjudicar a los consumidores, quienes terminan pagando más por los servicios de telecomunicaciones.

Al contar con cuatro compañías con capacidad técnica, y los recursos para competir a nivel nacional, existe el potencial de desarrollar estos servicios combinados, y hasta de desatar una guerra de precios que beneficie a los consumidores. Al mismo tiempo, es posible generar inversión privada en infraestructura a partir de una mayor desregulación del mercado que invite a las compañías a invertir en áreas geográficas que, hasta ahora, les estaban vedadas, o hasta ampliar sus servicios y competir en terrenos como el de la televisión satelital, hoy monopolizado por Directv, en el que Claro y Telefónica ya compiten en otros mercados.

Este tipo de desarrollo, si bien puede ser perjudicial para algunas compañías de cable pequeñas, ciertamente sería provechoso para cientos de startups, inversores, y desarrolladores, quienes podrían beneficiarse de mejores redes y conectividad a menor precio. Después de todo, no hay que olvidar que uno de los grandes desafíos que supone competir en Argentina, tiene que ver con la saturación de las redes y las bajas velocidades de conexión.

No está claro todavía si un próximo gobierno se animará a dar un paso en dirección a la desregulación de este mercado. Lo que si es posible saber es que, al hacer esta compra y reservarse el derecho a adquirir el porcentaje restante de la compañía, Clarín ciertamente cree que si. Sólo resta esperar y ver que sucede. Pero las perspectivas, sin duda, resultan excitantes.

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