La ansiedad por acceder a la última información no es un síntoma tan actual como creemos. Hace casi 50 años colgaban de los balcones del antiguo edificio del Diario La Nación de Buenos Aires, carteles con los titulares del momento para que los transeúntes del microcentro porteño estén actualizados sin tener que esperar al matutino siguiente. Ha transcurrido medio siglo y la cultura del aquí y ahora, la ansiedad periodística, aún se encuentra vigente, aunque actualizada.

Según un reciente estudio conducido por la consultora Comscore, el 80% de los usuarios adultos de Internet en los Estrados Unidos acceden a contenidos periodísticos digitalmente, denotando un 18% de aumento de agosto de 2013 al mismo mes de este año. Aunque quizás lo realmente interesante de dicha investigación no sea el ya constante y predecible avasallamiento del digital sobre el papel, sino el significativo avance de los dispositivos móviles sobre las Desktops y Laptops. El estudio indica que mientras que la cantidad de usuarios que leen las noticias únicamente a través de equipos fijos cayó un 16%, los usuarios del mismo contenido en smartphones y tablets aumentó un 102%.

Aunque no poseamos datos concretos de América Latina en este exacto respecto, lo que sí sabemos es que, según GSMA, la penetración de teléfonos inteligentes es del 22% promedio en la región (31% en Argentina, 38% en México), y la de feature phones (teléfonos no inteligentes con los que puedes acceder a internet) es de casi el 50%, por lo cual, siendo que más del 50% de los usuarios tiene acceso a la web desde el teléfono, podríamos entender que esta tendencia, aunque con una cadencia más lenta, se repetirá nuestra región.

El impacto en el contenido

Evidentemente, mientras la aceptación pública de los dispositivos móviles y su versatilidad aumentaron, tanto los sites como las apps debieron de adaptar su formato a estas pantallas. Pero las minucias técnicas distan de ser el único cambio importante que los medios digitales están sufriendo por esta tendencia. El verdadero cambio se encuentra en el contenido.

Al comienzo de la era periodística digital, los redactores online creyeron que adaptarse al futuro era entender que las personas no tenían tiempo para perder, y que la pantalla no era una plataforma especialmente cómoda para leer, por lo cual comenzaron a escribir notas breves – al paso, aunque ello les costase su desempeño periodístico–tanto por la necesidad de publicar al instante, como por la obligación de resumir. Actualmente, los profetas de la información han sido desmentidos por la posibilidad de acceder a contenido online en prácticamente toda situación de la vida cotidiana a través de los smartphones, phablets y tablets. Hoy la tendencia no sería tanto economizar el tiempo, sino optimizarlo y, más allá de si el huevo o la gallina, la tecnología y las costumbres de los ciudadanos evolucionan a la par. Tanto en 1960 como en el 2014, una persona leyendo el periódico en un café a las 7 de la tarde resultaría algo extraño de ver, por el contrario es parte del paisaje diario encontrar en cualquier horario un joven adulto leyendo las noticias en su teléfono móvil mientras realiza un tedioso y largo viaje en colectivo o en metro.

Y es que la posibilidad de llevar la inforamción a todas partes hace que encontremos el momento para leer. De acuerdo con Wired, no es poco habitual que sitios como The Atlantic (y podríamos sumar a The Economist, Foreign Policy, Time, y varios más) reciban millones de visitas que permanecen hasta media hora en una determinada nota de gran longitud. Nuevas redes sociales como Medium, las cuales se caracterizan por ofrecer artículos de gran profundidad acerca de los temas más variados, y hasta sitios de noticias como Quartz, nacidos con una audiencia móvil en mente, también son expresiones de esta tendencia.

Es acaso por este motivo que el periodismo gráfico (esta vez en formato digital) está volviendo en cierta forma a sus orígenes, permitiendo alcanzar una profundidad que otros medios electrónicos como la televisión, la radio, e incluso las primeras versiones online de los diarios de papel, no pueden ofrecer. Esta profundidad es, sin duda, un activo de mucho valor la profesión periodística, ya que permite explorar a fondo cualquier tema, sin caer en la sobresimplificación, o en los distintos sesgos clásicos del medio – como el presentar dos caras de cada historia, o el de asignarle la misma relevancia a cada testimonio, entre muchos otros – y que se intensifican por la necesidad de ser breves y llamativos. Es quizás por este cambio que distintos nuevos medios están surgiendo, y que la prensa tradicional empieza a encontrar interesados de la talla de Jeff Bezos (fundador de Amazon), quien el año pasado adquirió el Washington Post.

La competencia por la atención

Sin embargo, a pesar de las ventajas que representa el móvil para el desarrollo del periodismo, existen una enorme cantidad de desafíos. Uno de ellos es la competencia por la atención.

Teniendo en consideración que la actividad del usuario promedio tiende a volcarse en mayor medida hacia las redes sociales, el nuevo enfoque publicitario no pasa necesariamente por la publicidad tradicional, sino por el contenido en sí mismo. Facebook y Twitter poseen mayor intensidad de uso por medio de los teléfonos inteligentes y es allí donde los avisos, y los contenidos patrocinados y creados por marcas (en muchos casos de calidad, y en otros no tant) tienden a camuflarse para competir palmo a palmo contra las noticias. La lucha es por llamar la atención del usuario mediante titulares y contenidos atractivos y conseguir el interés, el click, el compartir y con todo ello, el triunfo.

Es por ese motivo que medios como BuzzFeed, o Demand Media, los cuales fueron concevidos como usinas de contenido creado específicamente para generar interés en el usuario, resultaron tan atractivos en un primer momento, tanto para inversores como para los mismos lectores quienes, persuadidos por los impactantes titulares, clickeaban (o, mejor dicho, tappeaban) masivamente. Pero, aunque este tipo de contenido sigue siendo exitoso, la profundidad y la calidad han sabido ganarse un lugar, y primando por encima de estos competidores.

Sin lugar a dudas los medios digitales han cambiado al periodismo. Primero obligándolo a cambiar su modelo de negocios, llevándolo de un modelo mixto entre publicidad y venta, a un modelo puramente publicitario. Luego, cambiaron su contenido, llevando a que la instantaneidad prime por sobre la profundidad. Y hoy, en gran medida gracias al móvil, lo vuelven a cambiar devolviéndole la posibilidad de extenderse con contenidos de calidad, y nuevas formas de distribución.

Y lo que es más importante, dando lugar a nuevos blogs y sitios de todo tipo y color, muchos de ellos de gran éxito, los cuales no sólo diversifican la competencia, sino que elevan la vara cualitativa y, en definitiva, le devuelven al periodismo el glamour y el rol social que alguna vez supo tener.

 

Foto: Katy Stoddard

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