Entre otras promesas de campaña, el actual gobierno argentino, encabezado por Mauricio Macri, se comprometió resolver los graves problemas de conectividad que enfrenta el sector móvil en nuestro país. Para eso, dispuso de la creación de un Ministerio de Comunicaciones, cuya función – entre otras – es atacar esta problemática y encontrar soluciones que permitan que las operadoras cuenten con los incentivos y la regulación adecuada para poder ofrecer un servicio similar al disponible en el resto de la región. Ya en otras oportunidades hemos hablado acerca del nuevo marco regulatorio que propone el gobierno, a través de la derogación de la Ley de Medios aprobada durante la administración anterior. Sin embargo, a la hora de encarar el problema de la conectividad, el flamante ministerio, encabezado por Oscar Aguad, propuso un ambicioso plan canje de celulares que apunta a renovar la plaza de equipos disponibles en el mercado.

¿En qué consiste el Plan Canje?

La iniciativa presentada a fines de febrero por el Gobierno, pretende reemplazar unos diez millones de celulares con equipos más modernos capaces de conectarse a las redes 4G lanzadas por las operadoras durante el año pasado. Para esto, el ministerio está negociando con las empresas ensambladoras de Tierra del Fuego, las cuales son responsables de la “fabricación” de virtualmente todos los smartphones vendidos en el país. El acuerdo al que se busca llegar, es a que los dispositivos que participarán de este plan, tengan un costo de fabricación de entre US$50 y US$70 dólares. Luego, los mismos serán llevados al mercado tanto por distintos retailers, como casas de electrodomésticos, como por las operadoras, en planes de hasta 18 cuotas, que funcionarán como incentivo para motivar a los usuarios a cambiar sus celulares.

De acuerdo con un artículo publicado por el diario La Nación, el Ministerio pretende que de la plaza de celulares que se pondrán en el mercado, dos millones se encuentren a precios bajos, accesibles para los consumidores que se ubican en la base de la pirámide social. Otros ocho millones pertenecerán al segmento medio, y su valor podría rondar los $10.000 pesos por unidad.

Una condición que el Gobierno ha puesto para que los celulares puedan participar del plan, al cual las operadoras todavía no se han sumado oficialmente – aunque reconocieron estar en negociaciones para formar parte del mismo – es que todos los equipos disponibles sean compatibles con todas ellas, algo que no debería ser muy complicado puesto que todas utilizan la misma tecnología y comparten las bandas.

¿Es el Plan Canje una solución?

Los críticos del incipiente Plan Canje lo han calificado como una solución cosmética, que no resuelve las bases del problema. Y es que, tanto la falta de cobertura, como la congestión de las redes lleva a que las bandas 2G y 3G – sobre las que corren los servicios de voz – se encuentren saturadas, empeorando la calidad de las llamadas, y hasta haciendo imposible la comunicación en algunos casos. Estos problemas no se resolverán trasladando la demanda a la red 4G. Por un lado porque esta red no corre servicios de voz, por lo menos hasta que las operadoras comiencen a implementar tecnologías de VoLTE – que igualmente no son compatibles con la mayor parte de los celulares activos, y probablemente no lo sean con los celulares del Plan Canje -, y por otro porque simplemente se estaría trasladando el problema en lugar de solucionarlo.

Por ponerlo de manera metafórica, si las redes móviles fueran una autopista en la que las bandas 2G fueran un carril, las 3G otro, y las 4G otro, y los primeros dos se encontraran congestionadas, la propuesta del Ministerio radicaría en ampliar la cantidad de vehículos que circulan por el único carril por donde los automóviles hoy pueden avanzar, generando también allí una congestión. Lo cual lejos de solucionar el problema, lo empeoraría aún más.

Distintas organizaciones como GSMA y 4G Americas vienen advirtiendo del problema desde hace tiempo. Y es que, tal como ya lo hemos reflejado en otras oportunidades, los motivos por los que los celulares no funcionan bien en Argentina son fundamentalmente dos. El primero tiene que ver con el escaso espectro asignado a las operadoras. Hoy, las tres operadoras principales en conjunto cuentan con un total de 270 MHz de espectro. Según los expertos, para hacer frente a la demanda presente y la que se generará en los próximos años, éste debería ampliarse a por lo menos 1.148 MHz, es decir, el cuádruple. Ampliar la cantidad de celulares que utilizan este espectro no solucionará el problema.

El segundo problema en Argentina es la infraestructura. Si bien hay un componente relacionado con la inversión – que las operadoras se han comprometido a compensar -, el mayor desafío tiene que ver con la reticencia de los vecinos a permitir la instalación de antenas en sus edificios y en otros espacios en las principales ciudades. Este es un problema que, mediante regulaciones e incentivos, el Gobierno podría solucionar, y que resultaría prioritario para poder achicar el tamaño de las celdas (y así optimizar el uso del espectro), y para poder ampliar la cobertura.

El precio de los equipos

Si bien no soluciona el problema de la congestión – principal argumento del Ministerio a favor del plan -, podría argumentarse que el Plan Canje podría acelerar la tasa de recambio tecnológico, y cerrar la brecha digital. Sin embargo, cabe preguntarse si semejante plan, el cual insumirá una inversión de 200 millones de dólares por parte del Gobierno, es realmente necesario.

Por un lado Argentina es uno de los países líderes en la región en términos de adopción de teléfonos inteligentes. De acuerdo con GSMA hacia 2020 el 70% de las líneas activas en el mercado estarán conectadas a uno de estos equipos en nuestro país, superando ampliamente al resto de América Latina. Esto significa que el proceso de recambio ya se encuentra en marcha sin la intervención estatal.

Al mismo tiempo, los planes de cuotas ya se encuentran disponibles para la compra de nuevos equipos. Todo tipo de retailers, como Fravega, Musimundo, Garbarino, y hasta las operadoras, entre muchos otros, ya ofrecen hasta 12 cuotas fijas – y eventualmente 18 – para la compra de equipos que promedian los $10.000 en valor, el mismo precio que tendrán el 80% de los celulares que formarán parte de este plan. Todos estos planes son financiados por bancos e instituciones privadas, que no requieren de una inyección de capital por parte del Estado.

Por último, el Plan no resuelve el mayor desafío que la inclusión digital encuentra en nuestro país, que tiene que ver con el costo de la tecnología. Según un informe de la consultora IntegraGo, realizado en agosto de 2015 y publicado en el diario Clarín, los electrónicos en Argentina son en promedio un 201% más caros que los Estados Unidos. En Brasil, en cambio, la diferencia con el país norteamericano es del 46%, en Chile del 33%, en México del 28%, y en Uruguay – el segundo mercado más caro de la región – del 81%. Esto no ocurre por casualidad, sino que tiene que ver con cuestiones impositivas y regulatorias, cuya solución está en manos del Estado. Uno de los factores que eleva el precio de los celulares de manera dramática y que hace que, por ejemplo, el nuevo Motorola Moto G, un popular celular de gama media, en su versión desbloqueada cueste US$180 dólares en Estados Unidos, US$350 en Brasil (R$1.249 en su precio máximo), y US$565 dólares ($7.999 pesos) en Argentina es la regulación que motiva a las empresas a ensamblar sus productos en la Provincia de Tierra del Fuego. Puede argumentarse que se trata de una política que genera empleo en esa provincia aislada ¿pero justifica verdaderamente el que los argentinos debamos pagar más del triple por el valor de un equipo que en otros países? Si el gobierno busca acelerar el recambio tecnológico y beneficiar a los sectores de menores ingresos con acceso a la tecnología, lejos de hacer un Plan Canje quizás debería atacar cuestiones de fondo. Y lejos de hacer esto, este plan mantiene las normativas vigentes, las cuales son en gran parte responsables del problema.

Pero no todo son malas noticias. Según La Nación, las operadoras se han comprometido con el nuevo gobierno a invertir $25.000 millones de pesos en infraestructura, algo que podría en gran medida alivianar el problema de la congestión y mejorar notablemente las comunicaciones en nuestro país. Al mismo tiempo, el Gobierno estudia la posibilidad de ampliar la cantidad de operadoras, favoreciendo la competencia. Un contexto de mayor apertura económica también podría potenciar un fenómeno que ya se está dando en el resto de Latinoamérica, que es la explosión de las operadoras virtuales, las cuáles suelen concentrarse en el segmento prepago ofreciendo servicios de datos, SMS y voz a bajo costo. Esto también podría favorecerse a través de la regulación, tal como ocurre en Europa, y generaría incentivos para la baja de precios. El Plan Canje, sin embargo, no parece resolver ninguno de los problemas actuales.

 

Foto: Sascha Pohflepp (originally posted to Flickr as Sea of phones) [CC BY 2.0], via Wikimedia Commons

Esta nota no refleja las opiniones de todos los miembros de MOMO Buenos Aires ni sus socios.

 

 

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