Esta no es la primera vez que hablamos de pagos móviles. Y es que el uso del móvil como medio de pago es uno de los negocios con mayor potencial dentro de esta industria. Es por eso que compañías como Apple, Samsung, Google y MasterCard, entre muchas otras, han desarrollado sus propias soluciones, e intentado conquistar aunque sea una porción del mercado. Sin embargo, y aunque varias de ellas tuvieron relativo éxito y han comenzado a pavimentar el camino hacia el futuro de los pagos móviles, ninguna generó todavía una revolución.

Como ya hemos visto esto tiene sentido, porque aunque resultan convenientes para el usuario, suelen ser más seguros, y le ahorran tiempo en cada transacción a los comerciantes, la realidad es que no existe una diferencia sustancial entre estos medios de pago y las tarjetas de crédito y débito. Después de todo, el usuario finalmente necesita tener una tarjeta emitida por un banco para utilizar el sistema, y sin verdaderos incentivos más allá de la comodidad, no tiene grandes incentivos para utilizarlos. Distinto es el caso cuando se trata de sistemas de pagos móviles desarrollados para personas que se encuentran excluidas del sistema financiero, los cuales gozan de un gran éxito en distintos mercados en vías de desarrollo. Sin embargo, existe un sector capaz de desarrollar pagos móviles y sí lograr que los usuarios los adopten en los mercados donde existe un uso masivo de los sistemas bancarios. Este sector no son los grandes fabricantes ni las operadoras. Este sector son los retailers, las cadenas de comida rápida, y otras industrias vinculadas al consumo masivo.

Todas estas industrias, ya sea que se trate de cadenas de supermercados, de vendedores de electrodomésticos y tecnología, o de marcas de ropa, tienen una gran oportunidad a la hora de desarrollar los pagos móviles. Así ya lo ha demostrado Starbucks, la compañía que creó el sistema de pagos móviles más exitoso en los Estados Unidos. Surgido de una adaptación de la aplicación con la que la cadena de cafeterías distribuye su tarjeta de fidelización, el sistema permite que los usuarios carguen sus tarjetas de crédito o débito en la app y, a la hora de pagar sus compras en cualquiera de las tiendas de la cadena, lo hagan directamente desde allí. A diferencia de lo que ocurre con Apple Pay o Google Wallet, el usuario no debe acercar su dispositivo a un lector NFC, sino que ante cada transacción la aplicación genera un código de barras QR, el cual se muestra en la pantalla del teléfono, y el cual el cliente simplemente debe pasar por el lector de código de barras de la caja. De esta forma, en un solo paso se acredita el pago y, a la vez, el usuario suma puntos en su cuenta de Starbucks, los cuales luego puede cambiar por productos y por otros servicios tanto en la cadena como en otros locales asociados.

La App de Starbucks ha tenido un enorme éxito. Tal es así que es el sistema de pagos móviles más utilizado en los Estados Unidos, y el medio con el que se realizan el 20% de los 9 millones de pagos que la cadena recibe todos los días.

Inspirados en este éxito los ejecutivos de Walmart decidieron que era el momento de lanzar una app de pagos propia. Así fue que, este mes, lanzaron Walmart Pay un sistema prácticamente igual al de Starbucks, aunque sin el componente fidelizador. Esta última es una decisión cuestionable, puesto que es justamente la posibilidad de obtener algo a cambio lo que probablemente ha llevado a que Starbucks lograra el inmenso éxito que cosechó en materia de pagos móviles con su aplicación.

Foto: Walmart

Foto: Walmart

De todas formas, teniendo en cuenta el gran volumen de clientes con los que cuenta este retailer el cual, según sus propios datos, factura unos US$36,7 millones de dólares por hora, incluso una baja tasa de adopción de los pagos móviles llevaría a un volumen muy alto de transacciones a partir de este medio. Si, además, la cadena comienza a ofrecer promociones especiales o algún tipo de incentivo extra a sus clientes, no será de extrañar que los números crezcan aún más. Al mismo tiempo, Walmart ha decidido no ofrecer ningún otro sistema de pagos móviles en sus tiendas, ni siquiera Apple Pay – el cual se ha convertido en el más popular entre los desarrollados por compañías tecnológicas en su país de origen y ha sido adoptado, incluso, por Starbucks – con el objetivo de impulsar su propia aplicación.

Una ventaja de esta aplicación, es que le permitirá a Walmart comenzar a cobrar de manera automática sin incorporar nuevo hardware en sus tiendas, ni reemplazar sus sistemas POS. Y es que, al finalizar la carga de productos, su sistema de facturación genera un código QR. A diferencia de lo que ocurre en la app de Starbucks, este código se muestra en la pantalla de la caja registradora, la cual el usuario debe escanear con la aplicación de la tienda y, así, automáticamente realizar el pago. Además, esta app – que ya cuenta con 22 millones de usuarios, los cuales preceden a la inclusión de la función de pagos – incluye otras bondades como la posibilidad de encargar remedios prescriptos en las farmacias de las tiendas, hacer listas de supermercado y llevarlas encima, y coordinar la entrega de productos a domicilio.

 

Los retailers apuestan por una aplicación de pagos conjunta

Lo curioso del caso es que esta no es la única solución de pagos en la que está trabajando la cadena. Walmart es socio fundador del Merchant Consumer Exchange (MCX), un consorcio formado en conjunto con otros retailers como la cadena de farmacias CVS, 7 eleven, Best Buy, Exxon Mobil, Gap, Shell, Wendy’s, Applebees, Dunkin Donuts, y K-mart, entre otros, cuya misión es desarrollar CurrentC, una aplicación de pagos móviles única para ser utilizada en todas las tiendas de estas cadenas. Así como las aplicaciones de Walrmart y Starbucks, esta nueva app utilizará códigos QR, en lugar de NFC, para validar los pagos. Esta decisión tiene que ver con que, de esta forma, la integración con los sistemas de pago de las tiendas es mucho más sencilla, mientras que además la hace compatible con cualquier Smartphone, incluso si es un modelo barato, antiguo, o poco sofisticado, pudiendo llegar a más clientes.

Aunque pueda parecer extraño tanto MCX como las compañías involucradas se toman esta aplicación muy en serio, al punto tal que cadenas como CVS han removido los lectores NFC de todas sus sucursales, eliminando así la opción de pago con Apple Pay. Una idea que, esperan, impulse la adopción de esta app, una vez que sea lanzada al mercado.

Mientras que las operadoras han podido instalar los pagos móviles en los países menos bancarizados, en los Estados Unidos es muy posible que la carrera la ganen los retailers y las compañías que todos los días tienen contacto con sus clientes. Posiblemente sea esa la clave, y no tanto la innovación tecnológica, lo que finalmente te rmine convirtiendo al móvil en un medio de pago ampliamente adoptado.

 

Foto: Mike Mozart (Flickr CC2.0)

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