Parece mentira, pero hace poco más de un mes muy pocas personas habían escuchando hablar de Meerkat, la aplicación de iOS que permite realizar transmisiones en vivo utilizando la cámara del teléfono, y ser vistas en cualquier dispositivo. Además de ver el stream, los usuarios conectados a cada “sala” pueden hacer comentarios y conversar en torno al contenido, así como seguir al emisor y enterarse de sus nuevas transmisiones. Esta simpleza, combinada con una excelente calidad de transmisión, y una buena experiencia de usuario, pero sobre todo con una muy fácil viralización del contenido a través de Twitter, han hecho que esta aplicación se convirtiera en una de las novedades más comentadas del mundo tecnológico, y en algo que todos – desde el usuario más pequeño, hasta el medio de comunicación más masivo – quisieran probar y utilizar.

A pesar de su repentina popularidad Meerkat ya se encontró con su primer gran palo en la rueda. Y es que, a poco tiempo de su lanzamiento, Twitter – la plataforma sobre la que la aplicación se apoyaba para anunciar que un video se estaba transmitiendo – hizo algo que ya había hecho varias veces con servicios que se ayudaban con su plataforma tales como Instagram y hasta LinkedIn, y le cortó acceso a sus APIs, con lo que la dejó renga a la hora de difundir su contenido. Esto, que al principió pareció extraño, se volvió más claro a los pocos días cuando Twitter anunció que había adquirido Periscope, una aplicación virtualmente igual a Meerkat – cuya mayor diferencia es la capacidad de volver a ver un video ya emitido – por una suma que, según Business Insider, podría haber alcanzado los $75 o $100 millones de dólares. Si bien tanto Meerkat como Periscope se encontraban en desarrollo desde hace unos dos años aproximadamente, la flamante adquisición de la segunda red social en importancia todavía no había sido lanzada al mercado, cuestión que se resolvió el último día de marzo cuando Twitter anunció que ya estaba disponible su nuevo servicio.

¿Un cambio de paradigma?

La realidad es que, más allá de las minucias y de la posibilidad de que en el futuro una de estas dos aplicaciones termine dominando el mercado de la transmisión en vivo por Internet, ambas suponen un cambio importante de paradigma que vale la pena observar. Y es que, por primera vez en muchos años, nos encontramos con dos startups que tienen un potencial similar al que tuvieron Facebook y YouTube en su momento, y no solamente por la magnitud que pueden llegar a adquirir, sino que por el cambio cultural que pueden representar.

Hoy ambas aplicaciones se encuentran en pañales, pero cuesta imaginar hasta que punto son capaces de llegar. Y es que, aunque la transmisión de contenidos en vivo para la red es algo que ya existía, y que se veía encarnado en aplicaciones como Twitcam, e incluso YouTube, nunca se trató de una tarea muy sencilla. En el primero de los casos, el emisor necesitaba si o si de una computadora, y de una base de seguidores que supieran que estaba transmitiendo. Eso por no mencionar que la calidad no era excelente, y que la experiencia de usuario era, cuanto poco, pobre. En el caso de la red social de Google, por otro lado, las transmisiones en vivo también requieren de una cierta infraestructura, y desde el primer se fomentó su uso por parte de gobiernos, grandes medios de comunicación y empresas, aunque últimamente se volvió más abierto. Pero con Meerkat y Periscope, las cosas son distintas. Y el potencial de cambio que encarnan, enorme:

Llevando el cambio social un paso más allá

Desde el devenir de la Primavera Árabe, las redes sociales se han convertido en el centro del debate en torno a la posibilidad que éstas ofrecen de promover el cambio social. Si bien en Medio Oriente el resultado no fue exactamente el esperado, y las grandes marchas y revoluciones terminaron en la instalación de dictaduras y régimenes teocráticos, esto no implica que a la hora de protestar y de poner en jaque a gobiernos poderosos que ejercían su poder desde hace décadas, las nuevas tecnologías no hayan tenido un rol fundamental. Y con Meerkat y Periscope las posibilidades van un paso más allá. ¿Cómo podrán los gobiernos, y las fuerzas de seguridad, orquestar una represión si miles de personas están transmitiendo el hecho en vivo y dejando un registro de todo lo que sucede? ¿Cómo podrán esconderse el abuso policial, en situaciones cotidianas, cuando cualquier transeúnte puede sacar su teléfono celular, y capturar un incidente al instante? Al mismo tiempo, las organizaciones, y hasta los grupos civiles, se verán expuestos a una nueva herramienta que expondrá sus acciones en el escrutinio público.

La industria del entretenimiento en jaque, otra vez

Una vez más una de las principales amenazadas por este tipo de aplicaciones es la industria del entretenimiento, y en especial la de la música. Y es que, así como ya sucedió en su momento a partir de la posibilidad de compartir archivos de audio y de video a través de torrents, y otras plataformas, cuesta pensar de qué manera las discográficas y los organizadores de eventos podrán prevenir que los usuarios individuales transmitan en vivo sus shows a sus seguidores. Si bien es cierto que un simple smartphone no tiene la capacidad de registrar un recital en vivo en todo su esplendor, esto no quiere decir que no vaya a existir una resistencia por parte de la industria, y una nueva ofensiva para limitar el uso de estas tecnologías. ¿Veremos un futuro en el que no se podrá ingresar con smartphones a los estadios? ¿U optarán los organizadores por adaptarse y transmitir ellos mismos los shows en vivo con mayor calidad que la que puede llegar a alcanzar cualquier usuario individual? En cualquier caso, cabe preguntarse como se manejarán los derechos en esas situaciones, y si terminaremos viendo demandas contra usuarios individuales quienes transmiten o transmitieron un determinado contenido. Hilando más fino ¿cómo se manejará el tema de los derechos cuando se realiza una transmisión en vivo desde un lugar público y una canción suena en el fondo? Conociendo a SADAIC, la organización represenante de autores y compositores en Argentina, encargada de recolectar regalías en su nombre, y a otras organizaciones similares- conocida por irrumpir hasta en fiestas para recaudar fondos en colegios y hasta en casamientos para reclamar el pago de derechos por la música utilizada, todo es posible.

Un nuevo cambio en la industria periodísitica

Existía una época en la que enviar un corresponsal al otro lado del mundo, o incluso a pocas cuadras de un estudio, requería de una inversión técnica de magnitud. Desde un equipo técnico hasta alquilar tiempo en un satélite, las cadenas de televisión necesitaban hacer todo tipo de ajustes para poder contar la noticia desde el lugar de los hechos. Pero las nuevas tecnologías empezaron a cambiar esto. Primero fueron las radios, que gracias a los celulares dejaron de depender de otros modos menos confiables y más aparatosos de comuncación, y pudieron empezar a mandar a sus noteros, equipados con un simple teléfono, a cualquier parte. Luego, con Internet móvil, fueron los diarios los que se beneficiaron. Y ahora, con Meerkat y Periscope – y las derivaciones que pueda tener su tecnología – no sería de extrañar que sea la televisión la que ya no necesite de sus unidades móviles y equipos de cuatro personas para transmitir desde un choque, hasta el próximo conflicto bélico. Esto implica una baja importantísima en los costos, y la apertura de las posibilidades para un sinfin de pequeños jugadores quienes ya no verán, en los costos de la tecnología, y hasta el acceso a una frecuencia de televisión para transmitir sus contenidos, la enorme barrera de entrada que les impedía competir con los medios tradicionales.

La privacidad en la vida diaria

Otro cambio importante que suponen estas aplicaciones tiene que ver con el gran cambio de paradigma que empezamos a vivir desde el surgimiento de las redes sociales y la conectividad móvil, y es la pérdida de la privacidad. Un grupo de aplicaciones que permiten transmitir nuestra vida en vivo, en cualquier momento y lugar, suponen un nuevo límite a la posibilidad de ser totalmente anónimos. Si bien, lógicamente, esta limitación no está impuesta y depende de cada uno y de su círculo social el compartir su vida, la posibilidad de hacerlo implica la elimiación de una nueva barrera. En “La luz de otros días” un relato de ciencia ficción escrito por el gran Arthur C. Clarke (creador de otros grandes relatos como 2001: Odisea en el espacio), se relata la aparición de una tecnología que permite crear pequeños agujeros de gusano a nivel atómico, y utilizarlos para filmar eventos en cualquier parte del universo. Estas “gusanocámaras”, como las llaman en la novela, generan un mundo en el que todos somos capaces de vernos entre todos, tanto en el presente como en el pasado. Esto lleva a un fin instantáneo de la privacidad, y a que las personas empiecen a exhibirse sin tapujos en la vida pública. Cuesta no hacer un paralelismo con lo que ocurre con Internet, sobre todo con las nuevas generaciones, que ya no tienen los prejuicios de sus padres a la hora de mostrar la totalidad de sus vidas en la red. ¿Es posible que Meerkat y Periscope se conviertan en una especie de gusanocámaras y lleven este fenómeno un paso más allá? Cuesta pensar que no lo harán.

 

Sin dudas estos no son los únicos cambios que estas aplicaciones traerán, si es que alcanzan el éxito que, en el poco tiempo que llevan de existencia, ya prometen lograr. Sólo el tiempo, y el uso que todos nosotros empecemos a darles, permitirán saberlo.

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