Existe una fuerza omnipresente en la industria móvil en nuestra región. Una fuerza que genera que, independientemente de qué Smartphone utilicemos, atado a qué operadora y con qué tipo de tarifa, y de cuáles sean nuestras aplicaciones favoritas y más utilizadas, una sola empresa termine concentrando gran parte del negocio. Esta fuerza es, por supuesto, Google.

De acuerdo con E-marketer, la dominación de Android y del ecosistema de Google en general en nuestra región es tal que la empresa de Mountain View está presente en el 78% de los smartphones. En algunos mercados como Brasil la cifra se eleva al 82%, y en Perú y Colombia al 79%. Y si bien Argentina es un caso paradigmático por la imposibilidad de vender oficialmente el iPhone por las restricciones a las importaciones, la penetración de Android es deapenas el 75% en el país. En nuestro caso, sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en otros mercados donde iOS ocupa el segundo puesto y promedia el 19% de penetración, el segundo sistema operativo en importancia es Windows Phone, con casi el 15% de preeminencia, relegando al SO de Apple al tercer lugar. Otro caso digno de mencionar es Perú donde, a pesar de que Google y Apple dominan el mercado (con la disparidad propia del mercado latinoamericano), BlackBerry se mantiene vigente, y un 19% de los usuarios declara poseer un equipo de estas características.

Pero más allá de las peculiaridades de cada país, existe una realidad, y es que la dominación de Google es total. Tanto que incluso en el mercado de las Tablets, tradicionalmente dominado por iOS, Android ha logrado imponerse y convertirse en líder en la región. Semejante porción de mercado le da una fuerza especial al buscador, el cual concentra el grueso de las transacciones ocurridas en las tiendas de aplicaciones, y lidera el mercado de la publicidad móvil a nivel regional. Y si bien tanta consistencia en el ecosistema puede resultar más simple para los usuarios, ésta representa un problema para dos sectores: las operadoras y los fabricantes.

Las telefónicas vs Google

La participación excesiva de Google en el mercado resulta problemática para las operadoras por un motivo muy sencillo y es que, gracias a servicios como Google Play, la empresa norteamericana se quedado con un negocio que, hasta hace algunos años les pertenecía a ellas. Hoy no es necesario pasar por la operadora para distribuir una aplicación, o para realizar campañas publicitarias móviles, lo cual supone una pérdida de ingresos potenciales muy elevada. Y si bien este esquema les ha permitido a las operadoras multiplicar la cantidad de datos consumidos por cada uno de sus usuarios, esto también ha generado que otros negocios como los servicios de voz y SMS, los cuales por sí mismos muchas veces resultan más rentables, comiencen a declinar. Al mismo tiempo una porción importante de las operadoras, especialmente en Europa, sienten que están participando de una ecuación injusta en la que ellas invierten miles de millones de dólares en infraestructura, pagan los salarios de cientos de miles de trabajadores, pagan fortunas en impuestos, y se llevan el grueso de las quejas de los consumidores, mientras que Google sin prácticamente pisar el continente con su división móvil se lleva el grueso de la facturación. A la vez, estas empresas sufren restricciones por parte de las agencias reguladoras europeas que no les permiten consolidarse, y convertirse en actores más grandes. Y es que, a diferencia de lo que ocurre en los Estados Unidos, donde cuatro o cinco operadoras concentran todo el mercado – al igual que lo que sucede en muchos países latinoamericanos – en el Viejo Continente existen 120 operadoras distintas, y si bien algunas como Telefónica, TIM y Vodafone han logrado una gran proyección internacional, este no es el caso de todas ellas.

Se puede, o no, estar de acuerdo con el reclamo de las operadoras. Pero lo que es una realidad es que muchas de ellas, en especial en Europa – y por consiguiente en América Latina y en otros mercados donde las compañías de ese continente tienen gran influencia – han decidido declararle la guerra a Google. Si bien no se trata de una guerra abierta, si ha habido indicios claros de las intenciones de estas empresas. Por un lado éstas están presionando fuertemente a las autoridades europeas en Bruselas para que imponga límites regulatorios a la cuota de mercado controlada por Google, por Apple y por Facebook, pero sobre todo que afloje los límites que les pone a ellas los cuales, aducen, desaniman la inversión y condenan al continente al atraso. Esta pelea está encarnada principalmente por Telefónica, empresa que lleva la voz cantante, pero que tiene el apoyo de la mayoría de sus competidores. Pero, si bien en este frente aún no ha habido respuesta, las telcos también están luchando otras batallas.

La batalla más importante es una que, hasta ahora, vienen perdiendo por goleada. Se trata de la intención de saltear a Google y generar un ecosistema propio donde puedan controlar el negocio de manera más integral. El primer intento de hacer esto lo hizo también Telefónica, cuando buscó desembarcar en distintos mercados emergentes con dispositivos equipados con FirefoxOS. La experiencia no fue buena, pero en parte tuvo que ver con que se trataba de un sistema operativo nuevo, en el que no existían prácticamente aplicaciones que les interesaran a los usuarios, y que aún no estaba a la altura de Android, iOS o Windows Phone en materia de producto. Esta vez, sin embargo, las cosas pueden ser distintas.

Hace pocas semanas Telefónica presentó en España el Aquarius X5 un móvil fabricado en conjunto con el OEM español BQ equipado con Cyanogen. Cyanogen no es exactamente un sistema operativo, en realidad se trata de una versión de Android modificada, nacida a partir de CyanogenMod, el más exitoso ROM creado en base al sistema operativo de Google, que tras años de ser adoptado por millones de su usuarios por sus mejoras en relación al original -sobre todo en sus primeras versiones – y su gran estabilidad, se convirtió en una empresa comercial. A partir de este cambio Cyanogen recibió inversiones de Microsoft y de distintos VCs, lo que les permitió expandir el sistema y hasta sumarle un browser propio y un nuevo gestor de correos electrónicos, entre otras innovaciones.

Adoptando Cyanogen en este primer equipo Telefónica ha hecho un movimiento que puede ser brillante. Por un lado les ofrece a sus usuarios un sistema operativo conocido, con todas las ventajas del ecosistema que ya conocen, incluyendo Google Play y la posibilidad de utilizar cualquier aplicación. Pero a la vez empieza a crear un ecosistema propio, colocando sus propios servicios y Apps, y restringiendo el poder de Google por sobre sus clientes. Sólo resta ver como funcionará la apuesta y si, lentamente, la operadora podrá ir desgooglizando sus equipos e incorporando más de sus propios servicios, y si otras operadoras lo seguirán. El tiempo dirá que sucede.

Los fabricantes vs Google

Las operadoras no son las únicas que desconfían de Android. Muchos fabricantes encuentran que, si bien el sistema operativo de Google las ayuda a ofrecer una experiencia consistente y un ecosistema de aplicaciones amplio que los usuarios disfrutan, éste también les impide crear sus propios ecosistemas y controlar parte del negocio. Al mismo tiempo, y este es quizás el mayor problema, utilizar Android limita en parte la diferenciación entre las distintas marcas y modelos. Hoy, si bien cada fabricante tiene sus puntos fuertes, no existe una diferencia muy marcada entre los mejores equipos de cada uno de ellos. En la mayoría de los casos hasta usan los mismos procesadores, tienen la misma o similar memoria RAM, y aunque la mayoría de las compañías agregan innovaciones y cambios en la versión del sistema operativo que ofrecen, la diversidad resulta menor y la experiencia es relativamente consistente entre todas ellas.

Es por eso, y porque las barreras de entrada al negocio de la manufactura y distribución de smartphones y tablets es cada vez más baja, que algunos fabricantes están planeando lanzar sus propios sistemas operativos. La intención no es reemplazar del todo a Android, sino que poner los huevos en distintas canastas, y desarrollar alternativas que les permitan no depender tan fuertemente de Google. Por un tiempo Windows Phone parecía ser esta alternativa, pero luego de que empresas como HTC, Samsung y otras apostaran por ella con pocos resultados, y tras evaluar la experiencia de Nokia con el sistema de Microsoft, la estrategia cambió. Hoy la apuesta de muchos fabricantes es crear un nuevo sistema operativo capaz de ofrecer una buena experiencia de usuario sin pasar por Google.

La empresa que más ha avanzado en este sentido es, sin lugar a dudas, Samsung. Desde hace varios años la empresa surcoreana viene coqueteando con Tizen, su sistema operativo propietario, el cual finalmente fue lanzado en un smartphone a principios de este año.Llamado Z1, este equipo fue lanzado en el mercado indio y en algunos de sus vecinos a modo de prueba y, contra todos los pronósticos, fue un verdadero éxito. En pocos meses se habían vendido más de un millón de unidades del teléfono, el cual a su vez se convirtió en el más vendido en Bangladesh, lo que motivó a Samsung a lanzar el más sofisticado Z3, operado también por Tizen, en octubre. Y si bien todavía se trata de una prueba, la recepción del público fue buena.

Si logra hacer evolucionar Tizen y generar una mayor adopción entre los usuarios, así como una buena respuesta por parte de los desarrolladores, Samsung tiene una verdadera oportunidad para utilizar el poder de su marca y crear una verdadera alternativa a Android y iOS controlada por ella.

Muchos han intentado torcer el poder de Google en el pasado y han fallado. Resta ver si Telefónica y Samsung, cada una desde su lugar, así como otras operadoras y fabricantes, pueden finalmente imponerse y conquistar, aunque sea, un segmento del mercado. De cualquier forma, la guerra está declarada y sólo el tiempo dirá qué va a suceder.

 

Foto: Scott Akerman CC2.0

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