Así tengamos veinte, cuarenta o sesenta años de edad, hablar de Nokia nos remitirá inexorablemente al mercado de las telecomunicaciones. Esto se debe a que durante décadas, la compañía finlandesa ha innovado y marcado tendencia en materia de tecnología y tecnología móvil. Desde sus comienzos produciendo papel y caucho a partir de 1865, pasando por el auge universal de la telefonía celular a finales de los 90s y los primeros años del siglo XXI, e incluso cuando comenzó su lento declive luego de que Apple, y más adelante Samsung, le arrebataran el liderazgo (por lo menos desde el punto de vista de la innovación) esta marca ha sido una parte importante de nuestras vidas. Y con el reciente anuncio de que Microsoft, el nuevo dueño de su división de telefonía móvil, pronto matará la marca, no podemos más que sentir un vacío y una incertidumbre propia de los grandes cambios.

Tres revoluciones

54 años han pasado desde que, luego de haber producido papel, fabricado caucho y cables para telégrafos, Nokia creara su Departamento de electrónica comenzando, de esta forma, a coquetear con la industria de las telecomunicaciones. A fines de la década del sesenta, la compañía llevó adelante la primera de varias revoluciones venideras en el mercado de la telefonía. En aquella oportunidad con la implementación real del sistema de pulsos, una tecnología desarrollada por sus ingenieros que mejoró extraordinariamente la capacidad de los cables telefónicos.

Durante los 70s, este gigante finlandés explotó internacionalmente, exportando equipos de transmisión a distintos lugares del planeta, siendo la Unión Soviética un cliente forzado por una deuda bélica entre Finlandia y el Estado federal marxista-leninista.

Años más tarde, con la creación e implementación del del sistema DX 200 como plataforma universal de los conmutadores, Nokia concretó la segunda revolución que generaría este mercado.  Este switcher digital – el primero de su tipo – logró consensuar la digitalización del mercado de las telecomunicaciones de ese entonces y convertirse en un estándar de mercado a nivel mundial.

En la década del 80 Nokia fue parte (junto con Motorola) de una tercera revolución, dando los primeros pasos en el camino de acercamiento entre la telefonía móvil y el usuario: el Senator el cual pesaba casi 10 kg., fue el primer teléfono “móvil” de Nokia, lo cual, aunque hoy resulte irrisorio, fue innovador para la época y apuntaba a ser utilizado en automóviles por grandes empresarios y demás personalidades pudientes. Dos años después, en 1984, la compañía se superó a sí misma desarrollando un teléfono que pesaba la mitad que su predecesor, el Mobira Talkman. Más adelante, en 1987 logró una marca histórica, superando la barrera del kilogramo con el Mobira Cityman, de apenas 800 gramos de peso. Este teléfono se vendía a un precio de u$s 3726 y, a pesar de su elevado costo, encontró una excelente aceptación y una demanda inesperada.

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La década dorada

De allí en adelante los éxitos no dejaron de suscitarse para este fabricante finlandés. Si bien a comienzos de los ’90s la telefonía móvil era sólo una realidad para una elite pudiente y para grandes compañías, los costos de fabricación fueron disminuyendo de manera inversamente proporcional a la masividad del producto. De 15 millones de usuarios de teléfonos móviles hacia el año 1991, este mercado creció a 135 millones en 1996, comenzando la expansión exponencial que comenzó a encontrar una meseta solo algunos años atrás. Y durante todo este proceso Nokia siempre fue parte esencial:

  • El 10 de noviembre de 1992 Nokia lanzó el primer celular con tecnología GSM y, aludiendo a la fecha de lanzamiento, lo bautizó Nokia 1011. Hoy, este teléfono goza del extraño privilegio de ser el más antiguo capaz de funcionar en las redes vigentes. Su peso era de 495g y sus medidas 195x60x45mm, pudiendo almacenar la cantidad de 99 contactos. De más está decir que su pantalla era monocromática y no permitía utilizar ningún servicio de valor agregado, los cuales todavía se encontraban a años de nacer.

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  • Dos años más tarde, la supremacía incansable del fabricante escandinavo volvió a dejar su huella en la historia al crear el primer teléfono capaz de enviar y recibir SMS, el Nokia 2110, el cual a su vez poseía la capacidad de almacenar un registro de las últimas llamadas realizadas, recibidas, y no respondidas. Fue gracias a aquel teléfono que éstas características resulten obvias hoy en día.

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  • En el año 98 Nokia comprendió antes que nadie que era tiempo de separar al celular del traje y la corbata, creando un teléfono con carcasas intercambiables de colores, un diseño rejuvenecido e incorporando el mítico Snake, un juego que por años fue la obsesión de los viajeros en colectivo y pacientes esperando en las salas de espera. El Nokia 5110 resultó en un éxito de ventas y se convirtió en uno de los dispositivos más populares de la década.colores
  • En 1999 el Nokia 7110 vio la luz. De diseño compacto y futurista, con una tapa que se deslizaba automáticamente, fue el primer móvil en incluir la predicción de texto para los SMS, el Navi Roller (una rueda para elegir entre las funciones), e Internet con posibilidad de utilizar un servicio noticias y mails entre otros, conectando por primera vez a la telefonía móvil a la red de redes mediante un navegador WAP.

  • Pero tanta innovación debe fallar en algún momento, y ese momento fue el año 2003, en el cual Nokia lanzó su N-Gage, convencido de que era el momento de combinar los videojuegos con la telefonía móvil. El celular fue un fracaso total y quizás un vaticinio de lo que vendría. De todas maneras, su nutrida línea de teléfonos, más inteligentes que cualquiera que pudiera ofrecer la competencia, monopolizaba el mercado de la alta gama, convirtiendo a la marca en sinónimo de estatus e innovación.

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  • El 2004 fue otro año de desaciertos. Nokia había desarrollado el primer teléfono con pantalla táctil y, quizás por falta de visión, o por falta de confianza en sí mismo, dejó de fabricar esta tecnología. Si bien pocos años más tarde Apple cambiaría para siempre el mercado también con una pantalla táctil, la implementación por parte de la finlandesa era muy distinta a la que luego Steve Jobs haría realidad.tetete
  • 2005 fue el año del último gran éxito: la serie N. Esta línea de teléfonos multimedia se convirtió en la más vendida en todo el mundo, poniendo a la compañía nuevamente a la vanguardia, y separándola años luz de sus competidores. De todos sus modelos, de distintas formas y tamaños, el N95, lanzado el año 2006, fue sin lugar a dudas el más exitoso y reconocible, convirtiéndose entre los usuarios en un objeto de deseo. Corría el SO Symbian con fluidez, incorporaba una cámara trasera (Zeiss) y otra frontal, además de GPS, reproductor de MP3, USB para transferencia de datos, Bluetooth, Wi-Fi, puerto infrarojo, una pantalla de 2,6 pulgadas (para la época una enormidad), un procesador Dual de 332 MHz, capacidad de almacenamiento interno de 160 MB, y memoria SDRAM de 64 MiB, además de un puerto MicroSDHC que permitía expandir el almacenamiento a 32 GB.

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Pero el 9 de enero de 2007 un evento sacudió la industria de la telefonía móvil en todos sus rincones a escalas inusitadas. Con pantalla táctil, un solo botón, cámara de 2 MP, un diseño completamente renovador, y una experiencia de usuario que totalmente distinta a todo lo existente hasta el momento, el iPhone salió a la venta conmocionando al mundo entero. Recibido con escepticismo primero, y sin una capacidad de respuesta apropiada después, la innovación de Apple perjudicó terriblemente a los otros OEMs, pero especialmente a Nokia, que tardó varios años en volver a encontrar el rumbo en el mercado de los smartphones.

Morir buscando un SO

Aunque continuó fabricando teléfonos de gran calidad, funcionalidad y diseño, lo que terminó por acabar con Nokia fue la caprichosa resistencia a adoptar Android como sistema operativo, ya que según el CEO de Nokia Stephen Elop, la manera de triunfar es diferenciarse. Nokia lideró el mercado de la venta de teléfonos móviles durante casi 25 años, sin embargo su supremacía sucumbió con Symbian, MeeGo, y su decisión final de optar por Windows Phone, un gran sistema operativo que, en un primer momento, no se encontraba lo suficientemente madurado para competir, lo cual significó una sentencia de muerte, por menos para Nokia como bandera. Esta realidad quedó plasmada en el auge de los nuevos fabricantes chinos, los cuales sin mayores pretensiones que escalar tenazmente en el chart de ventas de teléfonos  inteligentes (antes dominados siempre por la finlandesa), utilizando Android como SO, no hacen más que crecer.

La decisión tan temida

Tras adquirir la división de móviles de esta compañía en mayo de 2014, Microsoft finalmente tomó una decisión que muchos creían que no iba a tomar, al anunciar que eliminará la marca Nokia, y continuará con el negocio bajo la marca Microsoft Lumia, con lo cual debemos asumir que, en cuanto a fabricación de celulares se refiere, Nokia ya es parte del pasado.

Sólo resta preguntarse si el caso de Microsoft será distinto, y si será posible para el gigante de Redmond posicionar un tercer OS una lucha en la cual repetidas veces en los últimos años, ha demostrado ser un cuadrilátero de dos contrincantes, o si quizás otro gigante termine por comprar la división de smartphones de Microsoft, realice un nuevo rebranding y alimente este moebius de decisiones polémicas y cambios permanentes.

 

Foto: Kristof.k y nmuseum

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